TOMOGRAFÍA POR EMISIÓN DE POSITRONES

National Geographic, set-2001

 

            El mismo principio que se utiliza para averiguar la época de una roca o un fósil se puede aplicar a la visualización del interior de una persona viva para averiguar información importante como por ejemplo la detección de tumores internos o la forma en que se metaboliza un fármaco ingerido previamente. A esta técnica se la conoce con el nombre de "tomografía por emisión de positrones (PET)", y en ella se emplean radioisótopos de vida media muy corta. Así, por ejemplo, cuando a un paciente de melanoma metastásico se le inyecta F18-FDG (molécula marcada con un isótopo radiactivo del flúor), las partes más activas del organismo, y entre ellas están los tumores malignos, aborben una alta cantidad de esa sustancia radiactiva. Al desintegrarse ésta, emite rayos gamma que se detectan en un escáner.

            Otro caso en el que se puede aplicar esta técnica es el estudio de las zonas en las que actúa principalmente un opiáceo, es inyectar una droga natural de este tipo marcada con carbono 11, radioisótopo de vida media muy corta (apenas unos 20 minutos). Se pueden entonces observar los receptores de dichas sutancias en colores rojo, amarillo y verde, por orden de mayor a menor concentración de opioides. Se puede deducir que en las zonas de color rojo se sitúan las neuronas receptores de las drogas de la familia del opio (opio, morfina, heroína), así como estudiar sustancias que neutralicen a éstas; incluso se puede ir más allá pudiendo averiguar la diferencia de actividad a una misma dosis de droga dependiendo de los individuos.