EL SEXO COMO MECANISMO EVOLUTIVO

El sexo como mecanismo evolutivo.

El País, 24 de octubre de 2001.

 

            El sexo, además de constituír un mecanismo de reproducción, parece haber desempeñado un importante papel en la dispersión dentro de las poblaciones de una especie de los caracteres y mutaciones más favorables. La profesora e investigadora Lynn Margulis, de la Universidad de Massachussetts de EEUU señaló recientemente en unas jornadas  sobre "Sexo y Evolución" en el Museo de la Ciencia de Barcelona la importancia del sexo en la evolución de las especies, indicando además que los procesos sexuales en los seres vivos son más antiguos de lo que se creía y que se presentan de diversa forma, siendo los mecanismos transgénicos bacterianos los más sencillos y primitivos. La tensión entre la recombinación genética, propiciada por los diferentes procesos de intercambio genético que en organismos superiores se manifiestan en el entrecruzamiento de la meiosis, y la fidelidad en el parecido a los progenitores es una característica importante del sexo por dos motivos:

- Gracias a ello pueden eliminarse errores perjudiciales para el individuo.

- También ayuda a fijar caracteres positivos para la evolución de la especie.

            Ahora surge la pregunta: ¿por qué hay organismos con reproducción asexual bien alternando con la sexual como en las plantas y muchos animales invertebrados, bien como único sistema de reproducción (en algunas especies de lagartos)? La respuesta puede estar en la necesidad de una respuesta reproductiva a corto plazo con poco gasto de energía (mucho menor que en el caso de la reproducción sexual) y para aprovechar en un corto período de tiempo las disponibilidades alimenticias y de diverso tipo que el ambiente puede ofrecer en un período determinado. Sin embargo, con la reproducción asexual los errores permanecen en el tiempo y sólo sobreviven mientras el entorno se lo permita; precisamente de esta idea se deduce que "la clonación es una estrategia muy a corto plazo, útil para un individuo pero no para una población a largo plazo".

            Para Richard Michod, director del departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Arizona (EEUU), el sexo podría definirse como "un instrumento imperfecto para un mundo imperfecto". Este mismo autor continúa diciendo: "el egoísmo de los genes buscando su propia supervivencia es el elemento de cooperación para todos los organismos, de modo que el sexo prevalece sobre la reproducción asexual por sus ventajas competitivas y pese a sus costes". Sólo se conoce de momento una excepción a esto, las rotoferas u organismos microscópicos multicelulares que se reproducen asexualmente desde hace millones de años y que han introducido variabilidad genética a lo largo de la evolución, sin conocerse todavía el mecanismo que emplean.