LAS FEROMONAS DEL AMOR

Las feromonas del amor.

Fuentes:

El Semanal, 10 de febrero de 2002.

 

¿HUELE EL AMOR? ¿Existen sustancias afrodisíacas que atraen utilizando el olfato?

            Estas preguntas hoy día empiezan a encontrar una respuesta en unas hormonas que, encontradas inicialmente en vegetales, han hecho acto de presencia también en animales. El concepto de feromona se refiere a señal hormonal que se emiten en muy pequeñas dosis al exterior del organismo provocando reacciones comportamentales específicas en individuos de la misma especies, generalmente del sexo opuesto. En animales se han descubierto en 1959 y parecen jugar un papel importante en la reproducción provocando el estímulo sexual de atracción entre los dos sexos opuestos. Según los casos, unas feromonas se fijan a un sustrato (por frotamiento de la región secretora contral dicho sustrato para demarcar un territorio) o a la propia piel mientras que otras se emiten directamente al aire. En el caso de las fijadas al sustrato, su efecto dura varios días, con el consiguiente ahorro energético del emisor. El individuo receptor utiliza sus órganos quimiosensibles, generalmente el órgano olfativo, para reaccionar ante este estímulo.

            las funciones de las feromonas son muy variadas: distinción del sexo, edad, jerarquía social, la pertenencia del individuo a un grupo, delimitación de un territorio como propio, acercamiento de los sexos en la época de la reproducción (muy importante en muchos insectos como las mariposas que pueden detectar al individuo de sexo contrario a varios kilómetros de distancia), señal de alarma para dispersar al grupo (como las que emiten los peces heridos para alertar al banco al que pertenecen). Finalmente, hoy en día se están también utilizando en la lucha biológica utilizándose para atraer o eliminar a los machos de una especie y así controlar la reproducción de plagas sin utilización de insecticidas u otras sustancias químicas agresivas contra el medio ambiente.

Aunque se desconoce todavía su composición química exacta, sí se sabe que en la especie humana a partir de la pubertad son secretadas por las glándulas apocrinas existentes en las axilas, alrededor de los pezones, en las ingles y en las zonas genitales. En los varones se producen en mayor cantidad al tiempo que se produce también el esteroide androsterona, sustancia esta última que actúa como antiferomona al provocar una respuesta indiferente en las mujeres que están en ovulación.

Las feromonas en la especie humana son inodoras y por lo tanto, no tenían efecto en el sistema olfatorio humano. ¿Qué era lo que las detectaba? Ese misterio llevó a Berliner a redescubrir una pequeña parte de un órgano en la nariz humana. Un descubrimiento que podría ser explosivo en cuanto al comportamiento humano: se trata del órgano vómernasal o VNO (Vómer en Latín significa arado). Este órgano se encuentra entre la membrana mucosa que cubre el tabique y el cartílago que divide las fosas nasales.) En los animales el VNO funciona como un receptor de las feromonas sexuales. Un creativo anatomista de la Universidad de Utah, llamado David L. Berliner dirigió a sus investigadores en la búsqueda del VNO humano hace ya más de 30 años. Para su sorpresa, descubrieron que funciona como un receptor del sistema sensorio completamente separado del sentido del olfato. Literalmente, un sexto sentido. También descubrieron un conexión neurológica, paralela a los nervios olfatorios, que conectan el VNO directamente al hipotálamo, el centro de control del cerebro de motivaciones básicas y emociones sexuales, de hambre, temor, enojo, así como de la temperatura corporal y ritmo cardíaco.

 

Ahora la cuestión es: ¿QUE OCURRE CUANDO NOS ENAMORAMOS?

            La respuesta del cuerpo es variada incluyendo los efectos siguientes:

• Mejora el humor gracias a la timina producida en el timo.

• Sensación de euforia gracias a la hormona noradrenalina segregada por la médula suprarrenal. Simultáneamente se produce menos cortisol, hormona causante del estrés, en la corteza suprarrenal.

• Se agudizan los sentidos gracias a la acetilcolina.

• Se disminuye la sensación de dolor, a causa de la producción de grandes dosis de endorfinas cerebrales y adrenalina.

• Los hombres son más cariñosos al aumentar en ellos el nivel de la hormona oxitocina (que por cierto, es también la hormona que señala en la mujer embarazada la llegada del parto) así como de los aminoácidos ácido glutámico y feniletilamina, moléculas todas ellas causantes de la sensación de placer.

• Aceleración del pulso cardíaco, al aumentar la glucosa en sangre, lo que produce una aceleración de hasta 30 ciclos por minuto, además de dilatarse las pupilas y de suavizarse la sensación de fatiga.

 

            Hoy también se acepta que las mujeres son receptivas tanto a las feromonas masculinas como a las femeninas reaccionando ante estas señales de múltiples formas:

- Las mujeres con ciclos menstruales irregulares los normalizan muchas veces después de la inhalación de feromonas masculinas.

- Las relaciones sexuales, al menos una vez a la semana, aumentan en la mujer su índice de fertilidad, suavizan su menopausia e, incluso, la hacen más atractiva para el sexo contrario, según estudios de la doctora Winnifred Cutler, fundadora del Instituto Athena en Filadelfia (EEUU) en 1986.

- Asimismo Cutler descubrió que las mujeres en contacto con feromonas de otras mujeres eran capaces de sincronizar sus ciclos menstruales después de varios meses de convivencia, además de experimentar un aumento de su deseo sexual.

 

            La base científica de los efectos del olor en la atracción sexual parece estar en un segmento de ADN llamado "Complejo Mayor Histiocompatible" (MHC), capaz de reconocer un gran número de sustancias extrañas que penetren en el cuerpo. Así, en 1990 el doctor C. Wedekind, de la Universidad de Berna (Suiza) realizaron estudios para comprobar si las diferencias en este segmento de ADN en las sustancias secretadas por las glándulas apocrinas podían determinar la manera de evaluar el olor varonil por parte de las mujeres. Obtuvo los siguientes resultados:

- Las mujeres tienen un olfato extremadamente fino para distinguir las diferencias genéticas más sutiles en el MHC de los varones. Así, en una prueba con 100 universitarios de ambos sexos, las mujeres después de proteger durante dos semanas su mucosa nasal de cualquier estímulo exterior por medio de un pulverizador fueron capaces justo en los días de su ovulación, cuando se intensifica su olfato, de catalorgar camisetas sudadas por varones como sexys, agradables o de olor intenso. Su apreciación estaba en relación con el perfil del hombre preferido por cada uno, resultando que más del doble de las mujeres prefirieron hombres con un MHC muy distinto al suyo: ello podría interpretarse como una selección instintiva de varones con genoma muy distinto, lo que según las reglas básicas de la genética, produciría una descendencia más sana.

- Por otra parte, las mujeres que tomaban anticonceptivos orales prefirieron olores más cercanos a su ambiente familiar, a sus hermanos y padres, sensación explicada por la necesidad de sentirse protegida al engaño de la píldora que hace creer al cuerpo que hay embarazo, lo que las hace sentir atracción por hombres que normalmente no despertarían ese interés.

- A pesar de todo lo anterior, recientes estudios realizados en la Universidad de Chicago por las doctoras Martha McClintock y Carole Ober publicadas en la revista Nature Genetics  mujeres de una comunidad anabaptista estadounidense en la que hay sólo un reducido número de combinaciones de genes MHC (en concreto, sólo 67 combinaciones) unas sentían más atracción por el olor más familiar y parecido al suyo propio siempre que no fuera idéntico, mientras que otras preferían el olor de individuos extranjeros con genoma más diferente.

En cuanto a los hombres, se ha investigado menos pero a pesar de ello ya se sabe que a los varones les resultan más atractivas las mujeres antes de la ovulación y menos durante la menstruación.

 

REFLEXIONES FINALES

• En el momento actual empiezan a aceptarse las ideas de la estadounidense Helen Fisher, autora del bestseller "Contrato sexual o anatomía del amor", sobre la duración del estado de enamoramiento en una pareja: a una primera fase de dos o tres años de fuerte sensación de pasión con euforia, mareos, palpitaciones del corazón y crispación nerviosa típica, efectos causados todos ellos por anfetaminas naturales producidas por el cerebro, le sigue una segunda fase de pertenencia en la que decae la anterior actividad bioquímica para sentir ahora sensaciones de acomodación, seguridad y paz, gracias a las endorfinas cerebrales, sustancias similares estructuralmente a la morfina y a otros opiáceos. Esto explica el sufrimiento generado por una separación no deseada al dejar de recibir las dosis diarias de narcóticos naturales.

• La mujer tiene un sentido olfativo superior al del hombre, pudiendo ello deberse a la necesidad en el pasado remoto de seleccionar cuidadosamente al amante más valioso para la obtención de una descendencia sana. En caso de error o de descendencia con pocas posibilidades de supervivencia, el coste para la mujer representa la pérdida de nueve meses o más mientras que para el hombre la pérdida de tiempo es de unos minutos.

• Todas estas circunstancias están revolucionando el mundo de la cosmética tanto de la mujer como del hombre, incluyéndose feromonas no sólo en los perfumes sino también los champús, cremas, pañuelos aromatizados, preservativos, after shaves, desodorantes, etc.

• Finalmente, hay que reconocer que en la especie humana, a pesar de la importancia del sentido del olfato en la atracción sexual, la psiquis, las emociones y la fantasía realizan un papel muy importante en el proceso de creación del estado de enamoramiento, muchas veces sin intervención alguna de olores.

 

Libro recomendado: "El lenguaje sexual del cuerpo", de Susan Quliam. Ed. Martínez Roca. Barcelona (1991).