EL ATLAS DE GENOMA DEL CÁNCER

Fuentes:

El País, 21 de febrero de 2006.

Muy Interesante, 316, septiembre de 2007.

 

Jay Weinstein, enfermo de leucemia mieloide crónica, descubrió en 1996, al no disponer de un donante de transplante de médula ósea para él, y viendo que se acercaba a su fase terminal,  probó un fármaco experimental, el imatinib comercializado con el nombre de Gleevec, consistente en una especie de navaja molecular que cortaba las células cancerosas en vez de hacerlas estallas con quimioterapia o radiación. Hoy día se sabe que hay cientos de genes implicados en los más de 200 tumores diferentes conocidos, siendo 50 de ellos más comunes. La tarea de localizar las diferentes mutaciones en cada tipo de cáncer parecía hasta ahora inalcanzable.

La búsqueda de las diferentes mutaciones que originan el cáncer tiene sus raíces en los años 80 del siglo pasado, especialmente con el impulso de Bert Vogelstein de la Universidad Johns Hopkins, el cual se centró en el cáncer de colon descubriendo que de los cientos de mutaciones posibles que pueden originar el cáncer sólo cinco son cruciales para convertir a una célula del colon en cancerosa. Las conclusiones pueden resumirse así:

-          Aunque se puede llegar a esos cinco cambios cruciales desde distintas trayectorias de mutaciones al final siempre convergen en esos cinco tipos de trayectoria. Por tanto hay muchas maneras de llegar al cáncer peor al final lo importante es evitar que se llegue a esos cinco tipos de mutación o trayectos finales.

-         Con la nueva tecnología de los microarrays o chips génicos (pequeñas piezas de vidrio sobre las que se exponen todos los genes humanos conocidos) se pueden descubrir rápidamente los genes activos en una célula cancerosa y ver qué porciones de estos genes están ampliadas o suprimidas.

-         Un paso siguiente es el uso de la técnica llamada “interferencia del ARN”, con la que se puede eliminar cualquier gen y observar luego el efecto sobre la célula en cuestión.

-         Complementando a lo anterior, los nuevos métodos de secuenciación del ADN permiten empezar a analizar los cambios producidos en un gen.


Con todas estas herramientas, se ha ideado el proyecto “Atlas del Genoma del Cáncer (AGC)” que arranca básicamente con la iniciativa de los Institutos de Salud de EEUU y de otros países como por ejemplo España. En dicho proyecto se piensa secuenciar 10.000 veces más ADN que en el ya conocido Proyecto Genoma Humano. En la realización de esta investigación, que tiene prevista como meta final el año 2030, pueden surgir problemas como:

-          El que aparezcan más genes implicados de los previstos

-         Las células cancerosas no suelen originarse por una única mutación, sino por varias, y además en un tiempo de varios años.

-         Además, no todas las mutaciones son cancerígenas por lo que será necesario diferenciar las que sí lo son de las que no.

-         Una vez conseguido lo anterior, puede que los resultados no sean extrapolables de un paciente a otro, puesto que, además de las mutaciones conductores, que aparecen prácticamente en todas las personas afectadas de ese cáncer, hay otras llamadas pasajeras, que están influidas por el estilo y condiciones de vida y por errores genéticos de otro tipo de los típicamente cancerígenos.