DESCUBIERTO UN GEN DE LA AGRESIVIDAD

Fuente: El País, 13 de noviembre de 2007.

 

Se ha descubierto un gen que parece clave en una de cada tres personas violentas. Tal es el resultado al que ha llego Emil F. Coccaro del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de la Escuela Pritzker de Medicina de la Universidad de Chicago después de estar estudiando este problema desde 1980. En los experimentos se adiministró a un grupo de personas violentas fluoxetina (el conocido ahora como Prozac), fármaco utlizado antes para tratar la depresión. Sin embargo, el equipo investigador de este proyecto estudió tanto el componente genético como el de las condiciones ambientales. El trabajo general se ha realizado utilizando a 1500 parejas de gemelos, quedando reducido el estudio biológico a sólo 200 de estas parejas. De los datos experimentales parece deducirse que alrededor la violencia tiene un componente genético en un 30% a un 40% de las personas participantes en la experiencia. Después de la administración sucesiva del prozac un 30% de los individuos muy agresivos dejaban de serlo, el 45% mejoraba su comportamiento al aumentar los niveles del neurotransmisor serotonina, y en el resto la mejoría sólo se reducía a los síntomas pero seguían siendo violentas. En el último grupo en el que persistía la violencia, se comprobó que el sistema neurotransmisor de la serotonina estaba dañado por lo que los medicamentos no tienen efecto, y ello lo explicaron por un gen que codifica el transportador de serotonina, gen que tiene diferentes variantes; según sea este transportador se puede generar una persona violenta u otra depresiva. Así, hay dos variantes de este gen que codifica el transportador de serotonina:

-          Una variante provoca que haya niveles bajos de serotonina y de norepinefrina (otro neurotransmisor), produciéndose la depresión.

-          Otra variante provoca un nivel bajo de serotonina pero un nivel normal o alto de neropinedrina, dando una persona violenta.

El símil es el siguiente: la serotonina actúa como un freno y la norepinefrina como un acelerador, y ambos deben compensarse.

 

Además de todo lo anterior, también en el estudio se está haciendo un estudio de neuroimagen observando el comportamiento emocional en personas agresivas y en personas normales al observar su respuesta ante fotos emotivas o caras con expresión de enfado. Parece que en las personas agresivas, no se activa tanto el freno emocional en la corteza frontal del cerebro, de lo que se deduce que no hay una conexión tan fuerte entre este centro y la amígdala (centro acelerador del comportamiento agresivo). En los casos en los que la fluoxetina era eficaz frenando la actividad de la amígdala, bajaba la agresividad, existiendo por tanto una clara relación entre ambos procesos.

 

Por otro lado, un estudio conjunto de las Universidades de Harvard y Chicago de 2006, en el que también participó el psiquiatra Coccaro, ha revelado que un 7,3% de los adultos estadounidenses podrían sufrir un trastorno poco común, arranques de ira potencialmente violentos y desproporcionados, ante situaciones de estrés. Coccaro ha indicado que puede haber personas potencialmente predispuestas a este trastorno en mayor medida que la mayoría, por lo que la psicoterapia con antidepresivos y otros fármacos podrían ayudar a estabilizar el humor evitando así una reacción violenta de manera temprana.