EL AUTISMO Y LA DIETA

            Una dieta adecuada puede disminuír los síntomas de esta terrible enfermedad psíquica que puede aparecer desde el primer año de vida uno de cada 250 habitantes según el psicólogo Juan Martos, director del colegio Leo Kanner para niños autistas de Madrid. La dieta en cuestión consiste en la disminución de alimentos con gluten (presente en el trigo, cebada, avena y centeno) y especialmente caseína (presente en la leche y derivados), responsables ambos de la presencia en el cuerpo de péptidos muy parecidos a las endorfinas, sustancias estas que producen nuestro cerebro generando una sensación de bienestar que se correlaciona con la alimentación corporal. Las endorfinas tienen una estrucutra similar a opiáceos como la morfina pero su efecto es menos potente y duradero. Este tipo de dieta ha de incorporarse paulatinamente puesto que, si se hiciera bruscamente, se podría producir una especie de síndrome de abstinencia. El doctor David Mariscal dela universidad Autónoma de Madrid sugiere que la causa del autismo infantil en su manifestación más característica  podría deberse a un exceso de los péptidos derivados de estos alimentos por una mayor permeabilidad de la pared estomacal a estas péptidos o por una insuficiencia enzimática para su degradación. Este doctor sostiene además que tanto la leche puede sustituirse leche de almendra y de soja complementadas con calcio. Los ensayor en niños autistas han demostrado una mejoría, como por ejemplo conseguir un período de descanso nocturno adecuado y unas ciertas capacidades de lectura, escritura y de realización de operaciones lógicas y matemáticas. De todas formas, la curación no es absoluta y los resultados varían de un niño a otro.

            En cualquier caso sigue aún sin conocerse con exactitud el origen último autismo que conlleva ya desde la infancia una falta de comunicación con los demás y con la realidad, lo que se manifiesta fundamentalmente en carencias graves en la capacidad de lenguaje y expresión. Las investigaciones iniciales en 1979 de Jack Panksepp, psicólogo de la universidad de Pittsburg en EEUU, relacionaron claramente la relación de la presencia de opiáceos en el organismo de ratas con la aparición de los síntomas autistas. Queda por aclarar cuál es la causa molecular de esta enfermedad, pudiendo ser un gen presente en el cromosoma 7, aunque también podría estar originada por trastornos psicológicos o metabólicos desde la gestación, o por la mezcla de varias o de todas las causas citadas.

Fuente: El País, 19 de diciembre de 2000.