HISTORIA DEL DOPAJE SANGUÍNEO

Historia del dopaje sanguíneo.

Fuente: El País, 25/02/02.

 

            Los Juegos Olímpicos de México son el punto de arranque de las investigaciones contra el dopaje sanguíneo. El equipo de investigadores escandinavos dirigido por Ekblom demostró que el consumo máximo de oxígeno (Vo2max) de un deportista que ha aumentado artifialmente la cantidad de glóbulos rojos en sangre (hematocrito) puede aumentar entre un 9% y un 23%. Ya desde esas fechas se sabía que los fondistas y nativos de la Sierra Madre mexicana situada a unos 2.000 metros de altitud tenían un hematocrito superior (50%) al de un fondista residente en una zona no montañosa (en los que ronda el 40%). Así, al regresar a altitudes bajas al corazón del deportista le cuesta menos trabajo bombear sangre a los músculos después de haberse adaptado a una sangre más viscosa en altura.

            Los casos más llamativos de este tipo de dopaje se han dado en la alta competición de los deportes del ciclismo y del esquí. Así, un esquiador de fondo en pleno esfuerzo y con más de 40 kg de músculos necesita bombear unos 80 litros por minuto en plena competición. Siendo un factor limitante la capacidad de bombeo del corazón, la solución para aumentar el rendimiento se consigue entonces aumentando la capacidad de transporte de oxígeno en sangre, y en esto se basa precisamente el aumento del valor del hematocrito (porcentaje del volumen sanguíneo constituído por los glóbulos rojos), el cual puede variar generalmente desde el 40% (el valor fisiológico más saludable) hasta el 54%. Los métodos para lograrlo son diversos:

• Inicialmente sólo se podía aumentar la capacidad de transporte de oxígeno en sangre mediante transfusiones de glóbulos rojos.

• A finales de los 80 se logra sintetizar por ingeniería genética la hormona eritropoietina (EPO): se trata de una hormona producida en los riñones y liberada en el torrente sanguíneo ante la deficiencia de oxígeno en sangre o hipoxia; desde la sangre la eritropoietina llega a la médula ósea donde estimula a las células madre a producir más glóbulos rojos que son los que en definitiva transportan el oxígeno a los músculos. La droga se sintetizó con la idea de ayudar a los enfermos renales. La diferencia de la EPO artificial con la natural es de que puede administrarse una dosis mucho mayor de la que el propio cuero humano es capaz de producir, siendo así susceptible de utilizarse para aumentar el rendimiento de los deportistas de alta competición a los que se evita de esta forma las incómodas transfusiones.

• A finales de los 90 diferentes federaciones deportivas como las de esquí y ciclismo, y coincidiendo con la publicación en la revista científica Nature de un test para la detección de la EPO en sangre y orina, se fija como tope del hematocrito un valor del 50%, produciéndose entonces las famosas redadas en el Tour del 98 y la expulsión de Pantani del Giro del 99 como casos más sonados. Por esta razón, los deportistas últimamente están recurriendo al método natural de aumentar el hematocrito con el entrenamiento en altura, o hipoxia, o métodos alterantivos que simulan dichas condiciones (las famosas tiendas hipóxicas con ambiente escaso en oxígeno, en las que los deportistas pueden pasar horas seguidas e incluso una noche). La cuestión es ¿no es igualmente dopaje variar las condiciones sanguíneos con métodos forzados no naturales que evitan la incomodidad de pasar varias semanas en alturas de 2000-3000 metros?

• Actualmente se llega incluso a producir sangre artificial con sustitutos químicos de la hemoglobina y también a congelar sangre obtenida en altura o en condiciones de hipoxia para inyectársela justo en el momento de la transfusión.

• En estos días ha surgido finalmente una variante de la EPO, la darbepoetina (NESP: en inglés, Novel Erithropoiesis Stimulating Protein) de acción más duradera y más potente que la primera. Una sola inyección cada dos semanas permite mantener el mismo nivel de hemoglobina que una inyección de EPO cada dos días. Los cambios con la NESP son menos repentinos y más controlables, por lo que facilita pasar los controles antidopaje. La darbepoietina se produce mediante ingeniería genética en las células del ovario del hámster chino (imagen tomada de "Natura, enciclopedia de los animales", de ed. Orbis, S.A., 1986) y está indicada médicamente para tratar la anemia en los pacientes de fallo renal crónico. Esta droga se detecta con el doble análisis sangre-orina tal como puso a punto el laboratorio de París en junio del 2000, utilizándose en el Tour de Francia. En la sangre se analizan entre otros parámetros la cantidad de hemoglobina y de transferrina así como el valor del hematocrito. En orina se puede detectar directamente la droga introducida que es ligeramente distinta en su estructura a la hormona natural equivalente. El método indirecto en sangre se lleva a cabo ya desde los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. El doble análisis impuesto por el COI (Comité Olímpico Internacional) se ha realizado por primera vez en lso Juegos Olímpicos de inverno 2002 celebrados en Salt Lake City (EEUU).