LOS INMIGRANTES SIGUEN UNA DIETA MÁS SANA

El País, 9 de octubre de 2007

 

     En España los adolescentes han cambiado la dieta mediterránea por otros hábitos alimenticios en los que predomina la bollería industrial, la carne, los cereales, la comida rápida y las chucherías dulces, mientras que los jóvenes inmigrantes prefieren las frutas, verduras y cereales, tubérculos (yuca, batata, ñame y otros), zumos naturales y el pescado. Quizás la única excepción son los cereales, producto que sí podría incluírse en una dieta saludable y que es apreciado tanto por los jóvenes autóctonos como por los inmigrantes.

     En resumen, éstas son las conclusiones a las que ha llegado en un programa de alimentación intercultural Lorena Ramos Chamorro, del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Granada, dirigido por los profesores José Antonio Naranjo Rodríguez y Francisco Gónzález García. Los jóvenes encuestados han sido 800 de entre 12 y 18 añoes de edad, y residentes en el País Vasco y Castilla y León. Entre los inmigrantes la mayoría eran de origen suramericano, siendo los demás de los países árabes, China y de los países de la zona del Báltico.

     Otra conclusión derivada de este estudio es la de que las chicas autóctonas, a pesar de que son las que tienen más conocimiento de lo que supone una dieta equilibrada, son también las que más se atiborran a golosinas y chucherías cargadas de numerosos aditivos y azúcares, siempre con la intención de adelgazar en los días posteriores.

     Por otro lado, los chicos autóctonos, a pesar de tener conciencia de la importancia de un buen desayuno, emplean sólo unos escasos cinco minutos en esta primera comida del día, que muchas veces consiste en sólo un vaso de leche y una galleta, contrastando con un desayuno completo a base de cereales, embutidos, lácteos y zumos de los jóvenes inmigrantes, aunque sólo un 58% de estos últimos desayuna.

     Las razones de la diferencia en la dieta de unos y otros podría estar en la menor disponibilidad económica de los inmigrantes a la hora de consumir productos industriales cuya elaboración supone un sobreprecio pero no necesariamente una mejor calidad de alimentación.

 

En resumen:

Los jóvenes inmigrantes siguen una dieta a base de verduras, frutas, cereales y pescado, pero no consumen bollería industrial ni comida rápida.

 

Las adolescentes autóctonas conocen lo que sería una dieta equilibrada, a pesar de lo cual consumen altas cantidades de chucherías cargadas de azúcares y aditivos.