EL PRIMER GEN DEL LENGUAJE

El primer gen del lenguaje.

El País, 24 de octubre de 2001.

 

            En la universidad de Oxford se ha identificado un gen implicado en una disfunción del lenguaje reconocida desde 1990 en muchos de los individuos de una familia, conocida como familia KE, y recientemente también en un individuo no perteneciente a dicha familia. Dicho gen parece activar y desactivar a toda una serie de genes, lo que puede sugerir una red genética de aprendizaje y uso del lenguaje. La línea de investigación es una más de los estudios sobre el desarrollo cerebral y de los trastornos mentales.

            La controversia en el estudio del lenguaje surge entre dos corrientes que discrepan sobre si las habilidades lingüísticas son una característica innata de nuestro cerebro o un producto de las relaciones sociales.

            Los presentes descubrimientos genéticos apoyan la posibilidad de una existencia innata de reglas sobre la estructura del lenguaje. Incluso algunos investigadores piensan que no es necesario incluso que existan genes específicos para el lenguaje, sino que lo que existen son estructuras cerebrales que informan a los niños sobre lo que deben esperar, siendo imposible aprender un idioma si no existe una estructura cerebral previa que favorezca dicho aprendizaje.

            Así, frente a la idea tradicional de que la lengua materna se aprenden por imitación, se habla ahora de una raíz genética para el lenguaje. Por ejemplo, algunos niños dicen palabras o frases que nunca han oído, como es el caso de "humedar" (en vez de "hacer húmedo") o "me he hecho daño",… aunque nunca las hayan escuchado. Así, los niños en realidad hacen hipótesis sobre su gramática, aunque luego la educación las pueda corregir si son equivocadas, tal y como dice Christophe Pallier, de la Escuela de Estudios Superiores de Ciencias Sociales de París.

            Otras pruebas que parecen confirmar las hipótesis de que "las reglas posibles de una lengua humana son innatas", y de que por tanto "las estructuras cerebrales delimitarían el espacio de las lenguas humanas", parecen encontrarse en dos hechos:

• El estudio del pidgin y de las lenguas criollas que realizó Derek Bickerton. Las lenguas criollas surgieron en 1500 y 1900 en las islas tropicales o en lugares aislados habitados por una minoría europea y un gran número de agricultores nativos de procedencia lingüística muy diversa, resultando de todo ello la creación de unas lenguas muy simplicadas y de expresión limitada que desembocaron en el lenguaje criollo.

• Otro signo del carácter innato de las estructuras sintácticas lo aportó en 1998 Susan Goldin-Meadow y Carolyn Mylander, que descubrieron la creación de una comunicación mediante signos entre niños de tres a cinco años sordos profundos y sus padres sin disfunción, en familias norteamericanas y taiwanesas.