PRIMERA INFANCIA DEL PLANETA TIERRA

La primera infancia del planeta Tierra.

El País, 3 de octubre de 2001.

 

            La Tierra se cree que se originó simultáneamente al Sistema Solar hace aproximadamente 4.560 millones de años. Los impactos causados por cuerpos rocosos menores cercanos al núcleo inicial de los planetas se llaman planetesimáles y por atracción gravitacional caen sobre los respectivos planetas desprendiendo gran cantidad de energía calorífica, tal como dice la teoría de la acreción, la más aceptada actualmente. Por este proceso el planeta en sus comienzos fue probablemente una bola incadescente, en la que el hierro fundido se hundió hasta el núcleo quedando más al exterior los materiales menos densos que forman el actual manto terrestre: este proceso de diferenciación duró posiblemente de 50 a 100 millones de años. Hace 4.450 o 4.460 millones de años es posible que una colisión con un planetesimal mucho más grande de lo normal o con otro planeta, que de existir ahora se situaría entre Marte y Júpiter, origina la Luna. Y según los datos existentes hasta el momento, deberían pasar casi 500 millones de años para que se formaran los océanos y con ellos la vida, siendo las muestras más antiguas de ésta las bacterias fosilizadas presentes en rocas de una antigüedad de 3.800 millones de años encontradas en el suroeste de Groenlandia.

Hasta aquí, llega la secuencia de los acontecimientos iniciales tal y como se pensaba, hasta que nuevos datos sugieren que probablemente sólo fue preciso un período de 50 millones de años para la formación del conjunto atmósfera, continenes y océanos, adelantando por tanto el enfriamiento de la superficie terrestre y su estabilización a la fecha de 4.400 millones de años. Ésta es precisamente la edad de los óxidos presentes en los circones encontrados en Australia occidental, para lo que se precisa un planeta con agua en estado líquido y rocas susceptibles de transformación. Según esto, la vida se inició mucho antes y además es también más probable que tuviera la ocasión de iniciarse en varios intentos en los océanos primitivos, siendo aniquilada por los meteoritos hasta que consiguió la estabilidad definitiva.

Otros datos podrían apoyar estas nuevas ideas:

• El conocimiento de que el Sol en aquella época era menos cálido que en la actualidad según se sabe del ciclo de vida de una estrella.

• Es muy probable la existencia de la formación de una densa capa de polvo en la atmósfera por vaporización de roca, reflejando la luz solar con el consiguiente enfriamiento más rápido de una corteza sólida sobre un magma fluído, todo ello sólo 2.000 años después del cataclismo que originó la Luna.

• Asimismo podría haber contribuído a un rápido enfriamiento de la atmósfera y de la superficie terrestre una menor concentración de CO2 bien por reacción con el magma formando rochas bien por reacción con los meteoritos eliminándose de la atmósfera.