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CAZA
DE BALLENAS
La
caza de ballenas ¿hasta cuándo?
Siete de trece de las especies de ballenas más
grandes, en peligro de extinción.
Fuente:
El Correo Gallego, 10 de julio de 2001.
Un informe del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF, en siglas inglesas) advierte
de que siete de las 13 especies de ballenas más grandes existentes en todo el
mundo, son objeto de caza por parte de Japón y Noruega, a pesar de la
declaración de una moratoria comercial para su comercio de 1985‑86.
Cada año se cazan alrededor de 1.000 ballenas con fines diversos. Pero la
caza no es el único problema que afecta a estos cetáceos, sino que otros
factores quizás tan importantes en su conjunto como aquella ponen en grave
peligro su continuidad como especies vivientes:
• El
exceso de productos químicos y pesticidas, que, por el efecto de acumulación
típico de sustancias no degradables en los niveles altos de las cadenas
tróficas, se concentran en sus tejidos grasos, liberándose lentamente a
través de su leche.
• La
contaminación acústica afecta gravemente a estos animales al dificultar su
comunicación por sonar y su capacidad para encontrar comida.
• El
paulatino calentamiento de la
Tierra está desestabilizando los hábitats más importantes
de las ballenas en el Ártico y el Antártico.
• La
construcción de barreras por el hombre, como presas y el desarrollismo
costero junto con el tráfico marítimo ponen trabas al normal desenvolvimiento
de especies costeras como los delfines.
En concreto, las especies citadas son: en situación crítica están la ballena
del noroeste del Atlántico, la ballena gris del noroeste del Pacífico,
delfines, marsopas y la ballena bowhead, mientras que otras se encuentran en
peligro como las ballenas azul, fin y sei; en situación vulnerable están las
ballenas humpback y sperm.
LA COMISIÓN BALLENERA INTERNACIONAL FRENTE A JAPÓN
Fuente:
El Correo Gallego, 28 de julio de 2001
El profesor Jeremy Jackson, investigador perteneciente a la Comisión Internacional
sobre las ballenas, que se reunió en Londres con participación de 37 países,
señala que millones de tortugas, miles de ballenas, bacalaos gigantes y vacas
marinas han desaparecido como consecuencia de la pesca masiva. Apoyan estos
datos en estudios hechos por paleontólogos, arqueólogos y biólogos. Asimismo,
desmontan el argumento japonés, de que las ballenas compiten con los humanos
por los alimentos procedentes del mar, argumentando que en realidad las ballenas
con dientes (odontocetos) comen peces que, a su vez, comerían otros más
pequeños. De ello resulta que las ballenas no producen una esquilma de las
principales especies comercializadas para consumo humano. Por otro lado, las
ballenas con alimentación por filtración con barbas (misticetos) no comen
peces en absoluto.
En resumen, mientras se decide esta polémica, Japón sigue capturando
ballenas, gracias a la excepción que se le ha concedida basada en una
supuesta investigación. Así, el año pasado se cazaron 440 ballenas azules, 43
ballenas de Bryde y 5 cachalotes, estando las dos últimas especies en peligro
grave de extinción.
En la citada reunión y a pesar de los tres países que no respetan la
moratoria, Japón, Noruega e Islandia, se decidió la creación de un santuario
para ballenas en el Pacífico sur, que se sumará a los ya existentes en los
Océanos Índico y Antártico.
20 anos sIn cazar baLleNas EN EL ÁREA DE FISTERRA
(GALICIA)
Fuente: X.
M. Couselo, en El Correo Gallego, e2l 28 de julio de 2001
Galicia ya dejó de cazar ballenas en la década de los 80, algo antes de que
entrara en vigor la moratoria emanada de la Comisión Ballenera
Internacional. Esta actividad se remonta en Galicia al siglo X, lo que se
atestigua por los los topónimos balea existentes en diversos puntos de la
costa gallega., como se pone de relieve en la obra de Antonio Meijide
"Economía Marítima de la
Galicia cantábrica en el siglo XVIII" (Univ. de
Valladolid, 1971). Este autor señala que esta actividad alcanzó un ague
extraordinario en el siglo XVI alcanzando su plenitud en el siglo XVII en los
puertos de Foz, Nois, Burela y San Ciprián. Después del tratado de Utrecht
(1713). España perdió su primacía en las pesquerías de ballenas y bacalao, lo
que afectó también a la costa del norte de Lugo. En 1789 se intentó sin éxito
relanzar esta actividad pesquera. A principios del siglo XX los noruegos
vinieron a pescar ballenas a la costa gallega conocida como Costa da Morte,
formándose una sociedad mixta con cinco barcos balleneros que tenían su base
en Corcubión. En 1925 capturaron 453 baleas, y al año siguiente 622 e en 1927
para descender drásticamente las capturas. En 1952 vuelve la actividad con
los tres barcos de la empresa Industria Ballenera S. A. con base ahora en
Caneliñas e Cangas pero con resultados escasos.
Nota:
la vida de las ballenas es de unos 30 años, y comienzan su reproducción a los
tres años de vida, teniendo una cría cada dos años.
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