ESPECIES INVASORAS EN LA PENÍNSULA IBÉRICA Y CANARIAS

Uno de los efectos de la globalización y el deterioro ecológico es el aumento de especies invasoras cada vez más frecuentes procedentes de hábitats foráneos.

 

El Mundo. Especial Natura, 11 de noviembre de 2006.

 

 

            Al llegar a un hábitat libre de sus depredadores y competidores naturales, las especies invasoras acaparan los recursos y el espacio desplazando a las especies nativas a las que pueden llegar incluso poner al borde de la extinción. En muchos casos el avance de las especies invasoras está favorecido indirectamente por las actividades humanas, por lo que suelen instalarse inicialmente en áreas urbanas para luego invadir el resto del territorio colindante. Es más, muchas veces la destrucción del hábitat total o parcial por las actividades humanas facilita la implantación en los huecos o nichos ecológicos vacíos resultantes la instalación de nuevas especies, que pueden ser exóticas. A veces, la introducción es deliberada, como ocurre con mascotas o especies comerciales que se escapan sin control (peces y plantas de acuario, etc.). Incluso el comer semillas puede suponer luego su depósito en el lugar de origen del viajero.

          Casos muy conocidos son el del mejillón cebra que ha invadido la cuenca del Ebro provocando pérdidas millonarias. En las islas Canarias, la mitad de las especies vegetales hoy son ya de procedencia extranjera. Un caso es la introducción del conejo peninsular Oryctolagus cuniculus que, por su tremenda expansión en algunas islas, ha tenido que ser erradicado con trampas evitando el uso del veneno. La ley autonómica sólo permite intervenir cuando se ha demostrado que se trata de una especie invasora, como por ejemplo ocurrió con la plaga del picudo rojo, Rhynchophorus ferrugineus, insecto causante de la muerte masiva de la palmera canaria, Phoenix canariensis. El picudo se introdujo por la hibridación de la palmera autóctona con otras palmeras foráneas que eran portadoras de este insecto. El caso de las islas Canarias es muy sensible, puesto que pertenece, junto con las Azores, islas Salvajes, Cabo Verde y Madeira, a la región macaronésica, que se caracteriza por contar hábitats muy singulares como es el bosque laurisilva, bosque tropical remanente del Terciario, época en la que se extendía por toda la cuenca mediterránea y por Europa. La laurisilva es un bosque dominado por árboles con hojas en forma de laurel acoge numerosas especies endémicas, únicas de este hábitat, que podrían retroceder e incluso desaparecer con la llegada de especies tropicales extranjeras.

          Por otro lado y a pesar de que la flora es la que es más nombrada a la hora de citar esta problemática, es en los ríos donde se está produciendo en mayor grado este fenómeno, pudiendo decirse que una cuarta parte de los peces de río son especies extranjeras que se han adaptado al nuevo ambiente desplazando en muchos casos a las especies autóctonas.

          Otros casos muy notables son los siguientes:

- El denso tapiz del calamote o jacinto de agua (Eichhornia crassipes) originario del Amazonas está cubriendo la superficie de lagos y ríos en diferentes regiones de la Tierra como Florida, la India, España o China. En este último país, se introdujo esta especie como planta ornamental y con fines de purificador natural de aguas, para convertirse hoy día en una de las plagas más importantes de los ecosistemas acuáticos chinos.

- En África, el lago Victoria es hoy el dominio de la perca del Nilo (Lates niloticus) para servir de alimento al escasear la pesca. Después de varias décadas, esta  perca, terriblemente depredadora, ha sido la causa de la desaparición de 200 especies endémicas de peces ciclínidos.

- La gramínea Imperata cylindrica fue introducida en Florida (EEUU) desde su procedencia de arenales europeos, aumentando la probabilidad de incendios en su nuevo territorio. Al estar adaptada al fuego, se ha expandido enormemente en las áreas nativas abandonadas por otras especies que no se regeneran tan bien después de un incendio.

- La hormiga amarilla, también llamada “loca” (Anoplolepis gracilipes), oriunda de África o Asia y caracterizada por sus movimientos frenéticos, está causando graves daños en muchas islas, incluídas las Hawai y Zanzíbar. Esta hormiga es capaz de devorar a muchas otras especies, incluídos cangrejos, como es el caso de los cangrejos rojos de tierra de la isla autraliana Christmas perdiéndose así el equilibrio en sus ecosistemas forestales.

          Actualmente los expertos han creado una lista con las 20 especies invasoras más dañinas en España y que constituyen los casos más acuciantes. Los efectos que producen estas 20 especies, y en general toda especie invasora, son:

▪ Cambian los hábitats, poniendo en riesgo ecosistemas enteros.

▪ Desplazan o reemplazan a las especies autóctonas que son en muchos casos imprescindibles para mantener el equilibrio de los ecosistemas nativos.

▪ Afectan a la salud humana y medioambiental al actuar como foco de enfermedades.

▪ Afectan negativamente a las actividades económicas como la pesca, la agricultura y la explotación forestal.

 

La lista en cuestión se compone de las siguientes especies:

► Alga asesina, Caulerpa taxifolia.

► Cangrejo americano, Procambarus clarkii.

► Cangrejo de mitones, Eriocheir sinensis.

► Visón americano, Mustela vison.

► Coipú, Myocastor coypus.

► Mejillón cebra, Dreissena polymorpha.

► Almeja asiática, Corbicula fluminea.

► Picudo rojo, Rhynchophorus ferrugineus.

► Gambusia, Gambusia holbrooki.

► Malvasía canela, Oxyura jamaicensis.

► Tortuga de Florida, Trachemys scripta elegans.

► Falsa acacia, Robinia pseudoacacia.

► Chumbera, Opuntia ficus indica.

► Jacinto de agua, Eichhornia crassipes.

► Plumero, Cortadeira selloana.

► Uña de gato, Carpobrotus sp.

► Carquejo, Baccharis halimifolia.

► Helecho de agua, Azolla filiculoides.

► Árbol de cielo, Alianthus altissima.

► Mimosa plateada, Acacia dealbata.

 

         Está claro que la lista debería ser mucho mayor, pero sólo constituye un resumen de los casos más concretos y llamativos, siendo probable que se amplíe en un futuro no lejano.