BOSQUE MODELO – VIVIR CON MADERA

El Mundo, especial Natura, 9 de junio de 2007

 

          “Bosque Modelo” es un concepto que nació en Canadá para promover la gestión integral y sostenible de los recursos forestales gracias al consenso social y se constituyó oficialmente como tal en la Conferencia de Rio de 1992. España acaba de entrar en este club fundado en al incluír el Bosque Modelo de Urbión situado en la comarca de Pinares limítrofe entre las provincias de Soria y Burgos, con lo que estos bosques ya suman el número de 43 en todo el mundo.

          En España hay incendios todos los veranos en cualquier esquina, salvo en muy contadas zonas, siendo precisamente una de ellas esta extensa masa de pinos silvestres (Pinus silvestris) de más de un siglo. En esta comarca el 41% de la población activa se dedica al sector maderero, con 4.000 trabajadores empleados en 700 empresas del sector. Todo ello ha permitido que sea una de las pocas regiones agrícolas de España que no ha perdido población en el siglo XX. Una de las claves de la buena conservación de los montes combinada con una elevada producción de madera (el 15% de todas las talas de Castilla y León salen de esta comarca), es el beneficio directo que el monte produce a los habitantes de la zona. Así, la propiedad es de los Ayuntamientos y la gestión pertenece a la Junta de Castilla y León, pero el derecho de explotación es de los vecinos, manteniendon un derecho concedido ya por los reyes desde el siglo XIII a los residentes de estas tierras. Aquí surge la duda de por qué en Galicia ardieron el año pasado 90.000 hectáreas, la mayoría de bosques comunales; la respuesta podría estar en la compatibiliazación de usos, entre ellos el de los ganaderos, es decir, en la rotación de usos en el tiempo para un mismo terreno.

 

          “Vivir con madera” es una iniciativa de la patronal europea del sector de la madera, que en España está representada por la Confederación Española de Emrpesarios de la Madera (Confemadera). Su objetivo es convencer a la opinión pública para el uso de la madera en todo tipo de aplciaciones, defendiento al mismo tiempo que el cultivo de los bosques para madera de manera sostenible supone proteger la biodiversidad y disminuye el cambio climático.

 

          Volviendo de nuevo a Galicia, un pequeño ejemplo de lo que podría hacerse, no sólo para prevenir incendios al extender masas de especies autóctonas frondosas, sino también para hacer más productivos a los montes, es el proyecto desarrollado por el profesor Javier Montalvo, del Departamento de Ecología Aplicada de la Universidad de Vigo, por el que se pretende cambiar los eucaliptos de una zona de 3 hectáreas en la Serra do Galiñeiro por especies de árboles y arbustos frondosas y menos inflamables. La promotora del proyecto, llamado Reforgal, es la empresa albaceteña Maderas Nobles de la Sierra del Segura. Según las previsiones, un castaño que se plante hoy podrá venderse dentro de 25 años a 2.700 euros el metro cúbico, pudiendo cada árbol producir en ese tiempo hasta dos metros cúbicos de madera. Para eliminar los eucaliptos, especie que rebrota fácilmente agotando los recursos del terreno, utilizarán cuatro procedimientos: desmochado, trituración total y parcial, y aplicación de fitocidas. La biodividersidad queda garantizada por el gran número de especies a plantar y por la manera de hacerlo, puesto que no se hará en las filas tradicionales sino alternando especies compatibles entre sí y dedicando a cada pie el espacio que necesita. La diversidad en esta finca estará representada por las siguientes especies: el cataño y el roble albar constituirán el 75% de los árboles, mientras que el cerezo silvestre, el nogal y el serbal (Sorbus acuuparia) serán otro un 8%; el otro 17% restante estará formado por plantas acompañantes, como acebos, madroños, alcornoques, y enclaves específicos de roble melojo, peral silvestre, arce, sauce, laurel, fresno, aliso, avellano, abedul, loro (Prunus lusitanica) y arraclán (Frangula alnus).

 

 

Foto: Marcado de los eucaliptos a cambiar por especies de frondosas autóctonas en la finca piloto del proyecto Reforgal.