DUNAS COSTERAS

Investigación y Ciencia nº 383, agosto de 2008

 

     Desde la antigüedad la belleza natural de las playas de las zonas costeras han sido objeto de atracción, destino turístico y asentamiento de pueblos y ciudades. Ello se ve favorecido por la facilidad en las comunicaciones por mar y por el clima más suave que en el interior. Tan es así que en la actualidad el 40% de la población mundial vive a menos de 100 Km de la costa y el 80% de las ciudades con más de 10 millones de habitantes son costeras. Por todo ello es necesario considerar su dinámica natural así como las amenazas que pueden afectar a su fauna y flora.

     ¿Pero cómo se forma una duna?

     La formación de una duna requiere tres ingredientes: sedimentos de tamaño no muy grueso, viento intenso y algún obstáculo que frene el viento para que este descargue las partículas que formarán la duna al perder velocidad, algo que sucede al bajar ésta a 4,5 metros por segundo. Una vez que se forma una duna en la costa, empieza a migrar en la dirección de los vientos dominantes con una velocidad que depende de varios factores: tamaño de la arena (a menor tamaño más velocidad), pendiente (a mayor pendiente a superar menos velocidad), cubierta vegetal (a más vegetación, menos velocidad) y la propia velocidad del viento. Así la velocidad de migración puede variar entre 1‑2 metros al año cuando atraviesan bosques altos a 100‑200 metros anuales sobre zona de hierbas bajas. En algunos casos, algunas dunas gigantes pueden llegar a cubrir casasa y bosques como ocurre por ejemplo en Doñana.

     Las dunas pueden clasificarse en función de su estabilidad en:

-          Dunas móviles, cuando carecen de vegetación y tienen gran movilidad.

-          Dunas semimóviles, cuando están parcialmente cubiertas por vegetación y tienen una movilidad parcial.

-          Dunas estabilizadas, cuando se hallan totalmente cubiertas por vegetación y carecen de movilidad.

     Muchas veces, se pueden observar sistemas dunares complejos, que en realidad conforman un mosaico de dunas móviles, semimóviles y estabilizadas.

 

     En función de su forma, las dunas pueden ser:

-          Dunas embrionarias o frontales, más próximas al mar y a modo de cordones en línea paralelos a la costa.

-          Dunas hondonadas, resultantes de procesos erosivos. Se encuentran en las zonas más bajas y presentan predominantemente forma semicircular o alargada. A veces se observa aflorar el agua del subsuelo generando lagunas interdunarias.

-          Dunas parabólicas, en forma de U invertida originando campos de dunas que asemejan de lejos el aspecto de un tejado.

-          Campos de dunas transgresivas, o conjunto de dunas de gran altura que se introducen tierra adentro. Presentan diversidad de formas.

Distribución mundial de los principales sistemas dunares.

 

Fauna y flora de las dunas

     En las dunas predominan algas, musgos y líquenes, abundando menos los hongos (una excepción son las islas Frisias, donde los hongos superan a las plantas). Las algas suelen crecer en las hondonadas, siendo las más comunes las verdeazuladas y las diatomeas, estas microcópicas. Los musgos y los líquenes abundan en las dunas de climas fríos y húmedos, creciendo sobre troncos de árboles, piedras y, a veces, en la misma arena. Entre los musgos destacan Brachythecium albicans, Ceratodon purpureus  y Bryum sp. Entre los líquenes están los géneros Cladonia  y Peltigera. Entre las escasas especies de helechos de las dunas y que sólo se pueden encontrar en sus zonas húmedas y  estabilizadas tenemos Adiantum, Asplenium, Polystichum y Blechnum.

          En cuanto a las espermatofitas o plantas con semilllas existe una gran variedad, algunas de amplia distribución y otras endémicas de determinadas regiones; así, las especies honkenya peploides, Leymus arenarius, Ammophila arenaria(barrón), Ammophila breviligulata, Cakile maritima, Salsola kali, Pinus sps.(pinos), Fagus spp(hayas). Y Quercus spp.(encinas) se dan con facilidad en regiones de veranos templados que no superan los 25 ºC e inviernos fríos. En climas más cálidos (mediterráneo y  tropical) crecen Ipomoea pes‑caprae, Canavala rosea, Sporobolus virginicus, Uniola paniculata, Scaevola plumieri y Tournefortia gnaphalodes. En las regiones templadas o frías hay pinares y encinares sobre las dunas, mientras que en los zonas tropicales se pueden desarrollar selvas con especies como Ficu (higueras), Manikara (zapotes), Brosimum (ramón), Enterolobium (orejón) y Bursera (palo mulato).

          En general y refiriéndose a todo el mundo, las dunas contienen muchos endemismos. Así, por ejemplo, en Australia, el 40% de las plantas son endémicas de dunas; las costas de la antigua yugoslavia presentan 200 especies endémicas; Cuba, más de 30; México, 18; Portugal, 10; Francia, 9; España, 8; Brasil, 8; y las islas Galápagos, 7.

          En lo que se refiere a la fauna, el grupo más abundante es el de los insectos, predominando abejas y avispas, esarabajos y moscas, aunque también hay arapas, caracoles y garrapatas. En las zonas bajas y húmedas hay anfibios como ranas y sapos, y garzas, mientras que en las zonas altas se puden ver aves como alcones, zopilotes, águilas y otras aves rapaces, además de sus presas como serpientes y lagartijas.

 

Impacto humano sobre los sistemas dunares

     En las dunas costeras se vienen realizando desde hace siglos tareas agrícolas, mineras, urbanísticas y de extracción de áridos, conduciendo todo ello a la eliminación parcial o total del propio sustrato de la duna, despareciendo así la fauna y flora correspondiente. Sin embargo, la gran velocidad de regeneración que tienen las comunidades de los ecosistemas dunares proporcionan una excelente oportunidad de estudios de recuperación y restauración ecológicas. Para estas dos tareas y de cara al futuro, los expertos proponen diversas medidas como son las siguientes:

-          Salvo raras excepciones, las dunas no deben estabilizarse ni cubrirse con vegetación artificialmente y menos con especies foráneas (véase el caso de la especie invasors hierba del cuchillo perteneciente al género Carpobrothus en la costa gallega).

-         Deben promoverse los sistemas dinámicos.

-         La restauración se debe orientar hacia la recuperación de la cadena trófica.

-         Como las fronteras políticas no coinciden casi siempre con la de los ecosistemas naturales, se deben promover estrategias internaciones y a largo placo para la conservación y gestión de las costas.