LAS TORTUGAS MARINAS,  EN PELIGRO DE DESAPARICIÓN.

Muy Interesante, julio de 2009

National Geographic, agosto de 2009                            

 

         Las tortugas marinas son especies tan longevas que convivieron con los dinosaurios en la Era Secundaria y así han pervivido algunas de llas más de 200 millones de años para mostrarnos su maravillosa adaptación a la vida acuática, y en concreto al mar. En el artículo de National Geographic del mes de agosto se habla de la biología de la mayor de estas especies, la tortuga laúd, mientras que en el número de Muy Interesante del mes de julio se habla de los problemas de supervivencia que tienen las siete especies que aún perduran hoy sugiriendo algunas ideas para su conservación. Tres webs interesantes sobre las tortugas marinas son:

-         WWF española.

-         www.seaturtle.org, portal sobre las tortugas marinas y su seguimiento por satélite.

-         www.tortugasmarinas.info, plataforma española para la conservación de las tortugas marinas.

 

          Las siete especies en cuestión son:

• La tortuga laúd (Dermochelys coriacea) citada antes y de la que versa el artículo de National Geographic, siendo la más grande al alcanzar los 2 metros de largo y 600 Kg de peso. Es el único representante de la familia Dermochelyidae, mientras que las otras seis especies pertenecen a la familia Cheloniidae. A la derecha puede verse el tamaño de una tortuga laúd comparado con el de un hombre de estatura media. Vive en mares tropicales y subtrpicales, alimentándose básicamente de medusas y calamares.

• La tortuga verde (Chelonia mydas), llamada así por la coloración verde de su parte ventral. Es la segunda en tamaño, llegando a alcanzar metro y medio de longitud y 300 Kg de peso. Wikipedia.

• La tortuga de carey (Eretmochelys imbricata), distinguible por su caparazón aserrado. A causa de las artes de pesca por grandes redes, además de por su rica carne y por el apreciado caparazón, ha sido considerada como especie en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

• La tortuga boba (Caretta caretta) muestra un característico caparazón en forma de corazón.

• La tortuga franca oriental (Natator depressus). Igualmente que las otras está amenazada por las redes de deriva. Enlace en la web de la WWF.

• La tortuga bastarda (Lepidochelys kempii) es la más pequeña de las siete, quedando su hábitat reducido al Golfo de México donde realiza anidaciones masivas. Wikipedia.

• La tortuga olivacea (Lepidochelys olivacea), llamada caguama, tiene un caparazón entre amarillo y gris y habita en los mares del sur. Wikipedia.

 

         La bióloga Paola Rojas, de la WWF de Colombia está luchando activamente para convencer a los pescadores para que modifiquen los anzuelos de forma que en vez de forma de L tengna forma de semicírculo, con lo que no quedarían enganchados en la boca de las tortugas ni en las de los ejemplares jóvenes de muchos peces. Estos anzuelos semicirculares son más grandes y no caben en la boca de los peces pequeños y así se deja que crezcan para que alcancen la edad de la madurez sexual manteniéndose así los bancos de peces. Por otro lado, estos anzuelos tampoco entran bien en las bocas de las tortugas, y en el caso de que fueran tragados por éstas, no las matan porque no se enganchan en su esófago, pudiendo soltarse fácilmente por los pescadores.

 

 

Tortuga verde./Paola Rojas, de la WWF

Tortuga de carey. /Paola Rojas, de la WWF

Tortuga boba. /Paola Rojas, de la WWF

 

          Acerca de la mayor de todas estas tortugas, la más espectacular es la primera, la laúd. En el artículo de Tim Appenzeller del número de National Geographic citado arriba, se puede leer una magnífica descripción de su modo de vida, además de todos los peligros que las acechan como: asfixia por bolsas de plástico a la deriva en el mar, las artes de pesca, caza por su carne apreciada e incluso por los huevos antes de salir del cascarón para comida o incluso como afrodisíaco. Las recién nacidas en su huída hacia el mar desde tierra firme son presa fácil para los buitres y los peces depredadores de la orilla. También se indican las migraciones en las que se puede observar sorprendentemente cómo no sólo se desplazan a zonas cálidas para desovar sino que también pueden ir a mares fríos para alimentarse de la población creciente de medusas en esas zonas como es en el norte del Pacífico y del Atlántico, especialmente en las cercanías de Canadá. Esta subsistencia en zonas frías, a pesar de tratarse de reptiles, se puede explicar fundamentalmente por varios mecanismos adaptativos como: un esfínter que bloque ael flujo de sangre a los pulmones para conservar la energía, un sistema de contracorriente en las extremidades en forma de aleta (la sangre fría se caliente al regresar al interior del cuerpo gracias a la sangre caliente que circula en sentido inverso) y sobre todo por su enorme tamaño lo que ayuda a reducir la pérdida de calor (característica típica de los habitantes de las aguas y hábitats fríos, como las grandes ballenas, el oso polar, las morsas,…). Asimismo, explica también como una zona de piel clara en la parte superior de la cabeza permite que la luz llegue a la glándula pineal lo que facilita sus extensas migraciones; otra característica es la de unas glándulas de gran tamaño en la zona lateral de la cabeza que permiten excretar el exceso de sal acumulado en la dieta de medusas.

 

Tortuga laúd recién nacida huyendo cara el mar. /Brian Skerry

 

Migraciones de la tortuga laúd. / Bryan Wallace, de Conservación Internacional; Scott Eckert, Widecast, de la Universidad Duke; Scott Benson y Peter Dutton, del Centro de Ciencias Pesqueras del Sudoeste, NOAA; Mike James, de la Red Canadiense de Tortugas Marinas; State of the World´s Sea Turtles (SWOT), OBIS-SEAMAP.