FUGA EN LA CENTRAL NUCLEAR DE ASCÓ I

El País, 6 de mayo de 2008

 

         El 4 de abril la central nuclear de Ascó I, en Tarragona, propiedad de Endesa, declaró que en el pasado mes de noviembre se produjo una fuga radiactiva, que ha obligado a examinar a más de 2.000 personas en el entorno de la central, incluyendo a unas 700 que entrarona a su interior. En una nota muy dura, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acusó a la central de "inadecuado control del material radiactivo" y de aportar "información incompleta y deficiente". Así, el CSN subió la calificación de gravedad del sucese del nivel 1 al 2, en la escala que va de 1 a 7.

     Parece ser que el accidente se debió al vertido por descuido de uno de los bidones que contienen unos 50 litros de agua con restos radiactivos procedentes del lavado del de los tubos de transferencia de las barras de combustible del reactor. El vaciado de este bidón produjo vapores que fueron absorbidos por un reactor y expulsados por una chimenea de la central llegando hasta unos 50 metros, con lo que llegaron a los tejados vecinos. Entre las 150 partículas radiactivas dispersadas, menores de una micra, están: cobalto 60, manganeso 54, niobio 95, rodio 51, cobalto 89, zirconio, molibdeno...

     La contaminación presente en el medio ambiente se mide en unidades llamadas "becquerelio" que se define como "una desintegración por segundo". Pues bien, la central declaró inicialmente que habían salido sólo 235.000 becquerelios, cuando en realidad el informe final habla de 19,5 millones de becquerelios. La fuga en realidad la dio a conoce Greenpeace, lo que obligó a una investigación más exhaustiva del suceso por el CSN.

 

Central nuclear de Ascó, en Tarragona./ Josep Lluis Sellart