LA BIODIVERSIDAD Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

El Mundo, suplemento Natura, 10 de noviembre de 2007

               

           Y si el cambio climático es la máxima preocupación en la actualidad, existe otra cuestión también muy importante a nivel internacional: se trata de la lucha por los recursos de las dos zonas menos explotadas hasta la actualidad por la especie humana, el Árctico y la Antártida. Si EEUU, Canadá, Dinamarca, Noruega y Rusia han iniciado este mismo verano la peligrosa carrera por la reivindicación de las zonas de explotación comercial de los hidrocarburos y otras materias primas existentes en el océano Glacial Árctico, el Reino Unido ha comenzada a investigar la posibilidad de explotar los combustibles fósiles de los fondos marinos de la Antártida. Esta última situación puede dar lugar a la pérdida de la biodiversidad que existe en esas zonas inexploradas o poco ocupadas hasta ahora por la especie humana. Éste es el mensaje de alerta que ha lanzado Peter B. Reich, catedrático de Ecología y Fisiología Forestal de la Universidad de Minnesota (EEUU). Este investigador indica varias ideas importantes en relación al tema de esta artículo:

 

1ª) Las plantas podrían llegar a su límite como sumideros de carbono con el brusco aumento del CO2 en la atmósfera; este aumento es especialmente grave en el caso de los incendios, que liberan a la atmósfera abundante CO2 que llevaba almacenado décadas en forma de biomasa.  Ello no debe necesariamente llevarnos a plantar árboles en toda la superficie del planeta, puesto que ello no es posible y además los árboles al principio de su crecimiento hay momentos en que tienen un balance neutro con respecto a la emisión de CO2; sí sería mucho más importante el evitar cortar los árboles viejos que suponen una gran cantidad de CO2 almacenado.

2ª) Un factor que puede ser importante a la hora de saber si las plantas lograrán mantener su papel de sumideros importantes de carbono es la diversidad de los ecosistemas forestales. Así, la pérdida de biodiversidad de estos ecosistemas posiblemente provocará una disminución de su capacidad de abosrber CO2. El nitrógeno es un elemento fundamental a la hora de maximizar la cantidad de carbono que los bosques son capaces de extraer de la atmósfera. Si es escaso en las zonas donde predominan los bosques, siendo en cambio abundante donde estos últimos escasean como es el caso de EEUU y Europa, entonces no se podrá llegar a la máxima eficacia de las zonas boscosas en su cometido de absorción del CO2 atmosférico.

 

          Así, hoy se sabe que los ecosistemas oceánicos y terrestres frenan el 50% del calentamiento glogal debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, pero en realidad no se sabe con certeza hasta dónde pueden llegar, si hasta el 55& o más, siendo esta cuestión una importante incógnita a desvelar para saber realmente a qué atenernos.

          Como un ejemplo de dos situaciones críticas de la actualidad presentamos las dos fotos de abajo, cada una significativa de impactos en la biodivesidad del planeta.

 

Buque británico patrullando el océano Glacial Antártcio (1988). /AP

 

Un buitre leonado, Gyps fulvus, liberado por naturalistas en el País Vasco. /Julio Carlos