© Este trabajo se ha incluído entre las actividades de un proyecto Socrates Comenius del año 2005, por lo que queda prohibida su reproducción total o parcial.

EL PROTOCOLO DE KIOTO, ¿UNA ESPERANZA DE FUTURO?

Hoy, día 16 de febrero de 2005, arranca el acuerdo conocido como Protocolo de Kioto al  que 180 países, el 80% de la población mundial, dieron luz verde en esta ciudad japonesa el 11 de diciembre de 1997.  Se trata del mayor acuerdo de la historia para hacer frente al creciente cambio climático derivado de las actividades humanas. A este protocolo se han incorporado la mayoría de los países industrializados incluyendo a Rusia, pero con la notable ausencia del principal emisor de gases de efecto invernadero que es Estados Unidos. Entre las herramientas e incentivos que promociona este tratado destaca el compromiso de recortar las emisiones causantes de un calentamiento global de la atmósfera en un 5,2% respecto a 1990.

En el gráfico adjunto, recogido de la edición del periódico El País del 16 de febrero de 2005, pueden observarse las expectativas creadas por este protocolo y  la realidad producida en el período de tiempo que va desde el año 1990 hasta el 2002 entre los países industrializados.En dicho gráfico pueden verse la dificultad de algunos países, y entre ellos España, para cumplir con las medidas propuestas.

Estamos sin duda ante el mayor reto medioambiental de la actualidad. La entrada en vigor del Protocolo inaugura una nueva revolución en los mercados, especialmente en el de las energías fósiles. Ahora los países ya no podrán emitir CO2 a la atmósfera libremente y tendrán que pensar más en el ahorro energético y en un cambio hacia el uso de las energías limpias y renovables.

Las causas que han dado lugar a este gran acuerto mundial son al mismo tiempo los peligros que nos acecharían en caso de no cumplirlo, pudiendo citarse a modo de un resumen las siguientes tendencias a un siglo vista: ascenso de la temperatura media de la Tierra en unos 1,4 a 5,8 grandos centígrados, con el consiguiente deshielo de los glaciares situadas sobre los continentes y la consiguiente subida del nivel del mar; cambio de los patrones que provocarán la pérdida de productividad agrícola y de los recursos hídricos en extensas regiones; fenómenos meteorológicos extremos como sequías e inundaciones, huracanes y ciclones.

En la actualidad son ya evidentes síntomas del cambio climático en numerosos procesos físicos y biológicos según afirmaciones de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC): las temperaturas del Ártico han subido unos cinco grados centígrados en el siglo XX provocando una reducción notable de los glaciones de montaña en el Hemisferio Norte, desplazamiento de muchas especies animales y vegetales hacia latitudes más altas, etc.

El problema, en realidad, no es que cambie el clima, sino la intensidad y la velocidad de dicho cambio, provocadas ambas variables por las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero como óxidos de azufre y metano, a la atmósfera.

El Protocolo en sí mismo no es la solución definitiva, puesto que para que realmente fuera eficaz la contención tendría que ser mayor del 5,2% propuesto, puesto que para evitar que la temperatura del planeta suba más de dos grados centígrados a finales del presente siglo tendría que pensarse en una reducción del 15% y un 25% hacia el año 2050 con respecto a 1990. Pero estas reducciones parecen difíciles de cumplir, máxime teniendo en cuenta la progresiva incorporación de países muy poblados a los bienes de consumo, como la China e India. Así, se piensa que el próximo acuerdo en este campo deberá incluír una estrategia que englobe a estos países en desarrollo y combine las reducciones con incentivos a la contención así como una mayor intensidad de la investigación en nuevas tecnologías.

Como unos ejemplos del cambio climático que ya se puede observar en la actualidad y de sus consecuencias presentamos a continuación las siguientes fotografías extraídas del semanario El País Semanal del 13 de febrero del 2005.

• Retroceso del glaciar Upsala, en la Patagonia argentina, desde 1928 hasta 2004.

• El monte Perdido (en la provincia de Huesca, España), en 1910 y 2004.

• Una subida cercana a los 3 grados centígrados en las próximas décadas supone un mayor riesgo de graves inundaciones en cuencias fluviales tan importantes como las de la India, Bangladesh y Nepal, a causa del deshielo de los glaciares del Himalaya. Además, el deshielo parcial de los glaciares que cubren Groenlandia así como la península del noroeste de la Antártida puede suponer el ascenso del nivel del mar en varios metros, inundándose muchas zonas costeras del mundo, muchas de ellas las más pobladas, como ocurre con los deltas de los ríos Nilo, Mekong y Changjiang. En la fotografía se observa el río Mekong a su paso por la ciudad de Bung Tau, en Vietnam.

• Con el cambio climático para mayor temperatura, se preve una mayor intensidad y frecuencia del fenómeno del Niño, que tiene su manifestación más extremo en los países andinos.

• El ascenso del nivel del mar provocará la desaparición de los arredifes de corales y de los manglares, con lo que se perderán muchas especies que habitan estos ecosistemas costeros tropicales, además de perder la excelente barrera que sirve para atenuar los efectos de los monzones en el océano Índico y de los huracanes en el mar Caribe. Hay actividades humanas como por ejemplo las granjas de gambas en Bangladesh, que pueden acelerar este proceso.

• El aumento de temperatura, sumado a otros factores como la tala intensiva y descontrolada, provocará la pérdida de grandes superficies arbóreas actuales, fenómeno ya observable en el Amazonas. En la fotografía puede observarse a un lado del río Amazonas la selva densa y en la otra ribera toda la deforestación y cultivos.

• Finalmente, con el deshielo serán más frecuentes e importantes los fenómenos de ladera, especialmente en las actuales zonas glaciares, en donde aumentará el riesgo de avalanchas, como la que se observa en esta zona de Alaska.