|
CUMBRE
DE BALI: BATALLA PARA SALVAR EL ACUERDO DE KIOTO El
Mundo, especial Natura nº 21, 12 de enero de 2008 En diciembre de En Bali se ha
acordado que las acciones de control de las emisiones de gases invernaderos,
al tiempo que serán también medibles las ayudas que los países desarrollados
aportarán a los que están en vías de desarrollo, siendo esto último un
problema que EEUU no aceptaba en un principio. Europa quería que el objetivo
de reducción del 30% figurara en el acuerdo, algo que al final quedó en el
aire, aunque sí se consiguió que EEUU se sumara a la lucha climática, batalla
que sólo podrá ganarse entre todos, especialmente si EEUU y China se suman a
ella, puesto que entre los dos provocan cerca de la mitad de las emisiones de
CO2. En los dos
gráficos siguientes se indican las datos de los veinte países que producen
más emisiones de gases de efecto invernadero:
Entre los nuevos
datos aportados en Bali y que parecen confirmar el calentamiento global
creciente tenemos: Ø Un estudio publicado a
finales de 2007 en Science advierte de que los principales arrecifes
coralinos del mundo están sometidos actualmente por el aumento de la temperatura
de los océanos. Por otro lado, la acumulación de CO2 en el agua
causa acidez de ésta dificultando la construcción del carbonato de calcio,
base de la estructura de los corales. Ø El equipo dirigido por Konrad
Steffen anunció el mes pasado que el glaciar que cubre Groenlandia ha perdido
en el 2007 una cantidad de hielo equivalente al doble del hielo que cubre los
Alpes, perdiéndose por tanto en ese año más de un 10% que en los dos años
anteriores.
Un iunit caza focas sobre un
témpano flotante en Ammassalik, Groenlandia, en julio de 2007 Ø Los bosques del norte no
fijan tanto CO2 como se consideraba hasta ahora, tal y como revela
un estudio publicado recientemente en la revista Nature, puesto que los otoños más cálidos originados por el
cambio climático favorecen el metabolismo de la respiración de los árboles
con liberación de CO2. Este dato ha justificado el acuerdo de Bali
por el que se crea un fondo específico para compensar a los países en
desarrollo que eviten la deforestación de sus bosques a causa del aumento de
sus cultivos. En relación con
esta cuestión está se puede destacar el peligro que representa para la selva
del Amazonas así como para otras áreas tropicales los cultivos extensivos, en
este caso la soja. El suelo de estas zonas sólo soporta tres cosechas
seguidas de cultivo seguido de soja después de lo cual la tierra queda
exhausta y rebosante de fertilizantes y agrotóxicos cuyos residuos contaminan
los ríos y las aguas subterráneas. El cultivo de soja, especialmente para
piensos para el ganado, debido a su gran aporte proteico, después del
problema del mal de las “vacas locas”, ocasionado por los piensos a base de
proteína animal. Es tal el problema, que, con una extensión actual de soja
plantada en Brasil semejante a la superficie de Inglaterra, la degradación de
Ø Los datos demuestran
claramente hoy que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera
aumenta de forma acelerada. Casi todos toman com base las mediciones
realizadas por Charles Keeling, científico del Instituto Tenológico de
California, quien empezó a controlar el CO2 en las cercanías del
volcán Mauna Loa en 1957, en Hawaii, además de otras investigaciones como el
averiguar la diferencia entre la concentración atmosférica de este gas entre
el día y la noche. En la actualidad es su hijo, Ralph Keeling, quien continúa
su trabajo. Como un antecedente a estas investigaciones y predicciones,
tenemos principalmente los postulados del físico sueco Augusto Arrhenius a
finales del s. XIX, para quien dentro de 3.000 años la humanidad provocaría
un cambio significativo en el clima, aunque subestimó el grado de crecimiento
de la industria en el s. XX, lo que explica que sus predicciones se quedaran
cortas en su gravedad. El histórico artículo de Arrhenius fue publicado en
1986 en Philosophical Magazine and
Journal of Science.
Charles Keeling, en su
laboratorio
|