POZOS Y MANANTIALES CONTAMINADOS EN GALICIA

Pozos y manantiales contaminados en Galicia.

La Voz de Galicia, 26-11-01

 

            En Galicia la red pública de agua sólo llega al 70% de los hogares, por lo que casi 820.000 personas deben autoabastecerse por medio de pozos o manatiales, que en la mayoría de los casos no tienen ningún control de potabilidad. Ello puede explicarse quizás en el elevado número de 29.600 entidades de población distintas, que se aproximadamente la mitad de todas las existentes en España, acompañado ello de un bajo índice de urbanización y del mantenimiento del minifundismo agrario. Así, sólo 315 ayuntamientos superan los 20.000 habitantes, existiendo 73 que no llegan a los 2.000.

            Joaquín Garrido, microbiólogo que dirige desde 1997 el Instituto de Investigación e Análises Alimentarias de la Xunta de Galicia advierte que "nunca se puede seguro de que en un pozo no vaya a haber riesgos". Para tener la certeza de que esa agua no está contaminada es necesario realizar un análisis que tiene un coste medio de 6.000 a 7.000 pts (42,07 euros) más IVA. Sin embargo, esta medida de precaución debe reailzarse al menos una vez al año puesto que el agua puede ser un transmisor de multitud de enfermedades, especialmente gastrointestinales. Por otro lado, los numerosos vertederos incontrolados y fosas sépticas de las viviendas rurales suelen convertirse en importantes focos de contaminación, a causa del exceso de lluvia que acaba filtrando al subsuelo llevando con ella todo tipo de lixiviados y residuos, especialmente de origen fecal que terminan con mezclarse con las aguas subterráneas que luego serán utilizadas para riego y consumo. La dispersión de la contaminación es facilitada también por la existencia de acuíferos fracturados en el subsuelo, que son bastante frecuentes en el territorio granítico gallego. Un tercer mecanismo de contaminación es el simple deslizamiento superficial de aguas contaminadas hasta llegar a un manantial o río, favorecido ello por un exceso de agua de lluvia en ciertas épocas del año.

            Como medidas correctoras pueden citarse:

• Tratar los contaminantes de origen ganadero en la misma explotación, bien por conversión a compost, bien por digestión aerobia o anaerobia previa separación de partes sólidas y líquidas. Para facilitar económicamente este proceso se propone hacerlo en plantas comunes a varias explotaciones.

• Prohibición del uso de purines en zonas de riesgo, como son las cercanías a los ríos, pozos y manantiales.

• Evitar que los efluentes contaminantes discurran hasta zonas con tendencia a encharcarse.

• Obligar a almacenar los purines en receptáculos aislados del suelo.

• Prohibir la construcción de fosas sépticas a menos de 20 m de los pozos más próximos.

• Promover el análisis periódico de las aguas subterráneas utilizadas para el consumo humano.