LA ESPERANZA DE LAS VACUNAS DE ARN MENSAJERO

TheScientist, 25 de noviembre de 2020

Diana Kwon

Ilustración: © Istock.com, Serheii Yakovliev.

 

     Esta colaboradora de la revista The SCientist hace un estupendo estudio sobre las posibilidades de este nuevo tipo de vacunas basadas en las nuevas técnicas de genética molecular, las vacunas hechas con ARN mensajero (mARN). A principios de este mes,  los ensayos clínicos de Fase 3 revelaron que dos vacunas candidatas, una de Pfizer y BioNTech y otra de Moderna, tenían una eficacia superior al 90 por ciento. Además ambas vacunas tienen algo más en común: ambas están hechas con ARN mensajero. Estas vacunas funcionan proporcionando el código genético para producir proteínas virales. Estas proteíonas por sí solas son inofensivas. Una vez que se producen estas proteínas dentro de nuestro cuerpo, el sistema inmune lanza una respuesta inmunitaria que será eficaz contra el virus en una posible infección. En teoría, el ARNm se puede usar para producir cualquier proteína, con la ventaja de que es mucho más simple de fabricar que las propias proteínas o las versiones inactivadas y atenuadas de los virus que se usan típicamente en las vacunas, lo que la convierte en una técnica atractiva.
    Este método revolucionario  de vacuna tiene un precedente en una primera prueba de concepto del uso de terapias basadas en genes para producir las proteínas necesarias para combatir enfermedades, publicada en 1990, los científicos informaron que en ratones, las células producían con éxito proteínas codificadas en ARN o ADN inyectado. El método podría usarse para diseñar cualquier proteína que el cuerpo necesitara para estimular la inmunidad contra patógenos y combatir enfermedades como el cáncer y condiciones genéticas raras.
 

     A pesar de su promesa, existen desafíos asociados con el trabajo con ARNm:

- El ARNm ordinario produce solo niveles bajos de proteínas y la molécula se degrada demasiado rápido dentro del cuerpo.

- Además de eso, el ARN puede desencadenar una respuesta inmune que es independiente de la respuesta a la proteína que codifica.
     Debido a estos problemas, la adopción de esta tecnología fue lenta y muchos científicos optaron por centrarse en el desarrollo de vacunas con ADN, que es más estable y más fácil de trabajar, como por ejemplo en el caso de la vacuna de AstraZeneca para COVID-19.
 

     Algunos avances tecnológicos clave a pirncipios de la década del 2000 han contribuido al éxito de las vacunas de mARM contra el SARS-CoV-2, tales como las de Moderna y Pfizer / BioNTech. Se trata del descubrimiento de un par de científicos de la Universidad de Pensilvania, Katalin Karikó y Drew Weissman: descubrieron que al alterar los componentes básicos del ARN, los nucleósidos sintéticos modificados podrían aumentar la producción de proteínas a partir del ARNm y suprimir drásticamente la reacción del sistema inmunológico a las propias moléculas de ARNm.
     Sin embargo, los científicos todavía necesitaban un método para fortalecer el ARNm contra la rápida degradación después de la inyección. Pardi, junto con Karikó y Weissman, eoncontraron una solución: al encerrar el ARNm en pequeñas burbujas de grasa conocidas como nanopartículas lipídicas (LNP), pudieron proteger la molécula y mejorar su entrega a las células.
     Con estos dos avances, queda abierta la puerta a un gran futuro para este tipo de vacunas y otras terapias basadas en el uso de mARN.