EL DOLOR EN LOS ANIMALES ACUÁTICOS: PECES, CANGREJOS, PULPOS

Agencia Sinc, 4 de agosto de 2021

 

     Aunque el conocimiento científico sobre el dolor en animales acuáticos es todavía muy limitado, muchos estudios indican que también sufren. Por eso, los investigadores coinciden en que se deberían emplear los métodos que menos sufrimiento generen a la hora de sacrificarlos, incluido el aturdimiento.

     En los últimos años a la pesca de diferentes tipos de animales acuáticos, se ha añadido la cría en piscifactorías de muchas especies suponiendo esta actividad hoy día más del 20% del total , según un informe de agosto de 2020 de la FAO. Por otro lado, ya en 2009 la misma FAO estimaba que la población mundial el 2050 mayor de 9100 millones, lo que supondría un aumento muy significativo de la agricultura y la ganadería, lo que podría acelerar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Con este aumento progresivo de la población, la demanda de alimentos crecerá para el 2050 ntre un 36% y un 74%, y entonces el mar deberá aportar la cuarta parte de la demandan de carne para alimentar a la población mundial (Nature).

    Volviendo al problema del dolor infligido a los animales, hasta la fecha hay que decir que en los animales terrestres sí se han creado medidas para evitar , al menos en parte, su sufrimiento gracias al aturdimiento previo a su sacrificio, aunque aún muchos se producen en condiciones de vida no recomendables (estabulación rígida, tratamientos artificiales para el engorde, etc). A este fin, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) describe las condiciones adecuadas a los animales que se crían, pero sólo para los terrestres.

     En el caso de animales acuáticos, surge el problema de saber si sufren al igual que los terrestres.  Becca Franks, científica del departamento de Estudios Ambientales de la Universidad de Nueva York (EE UU) hace una revisión sobre este tema y la publica en la revista Science Advances en abril de este año. Para este fin intentó estudiar el bienestar animal de 408 especies acuáticas que se crían en todo el mundo, pudiendo  obtener información acerca de su producción sólo de 84 de ellas,lo que demuestra la brecha de información que existe en el caso de la pesca o cría de los animales acuáticos para uso alimentario.

     La Comisión Europea del 2018 analizó los métodos admitidos en el continente para acabar con la vida de los peces. En todos los casos exige también un aturdimiento previo al sacrificio, usando para ello técnicas omo electricidad, CO2, percusión o choque térmico. En todos ellos el aturdimiento es peor que en el caso de mamíferos o aves. En la pesca, el sufrimiento de los peces es aún mayor a causa de asfixia prolongada, rotura de las vejigas natatorias, o los dolores que producen las propias técnicas de obtención como el arrastre, palangre...

     Recientemente, diversos investigadores han estudiado a los peces y han descubierto que parecen tener mucha memoria y capacidad de sentir dolor y reaccionar ante él de diversas maneras. Culum Brown, del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Macquarie (Australia) ha investigado la cognición de los peces y ha llegado a la conclusión de que los peces, aunque son muy diferentes a los animales terrestres, tienen receptores al dolor semejantes a los nuestros, alteran su conducto con el dolor y vuelven a la normalidad cuando cesa éste con la aplicación de analgésicos. Entre las respuestas fisiológicas que los peces experimentan con el dolor podemos citar: aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, y  liberación de hormonas del estrés como el cortisol en la sangre, de modo semejante a como ocurre en mamíferos y aves. El problema que en los peces el dolor es mucho más difícil de medir.

         

Ver el vídeo de Robin J. Crook arriba, en el enlace del título de este artículo.

 

 Resultados semejante obtuvo Lynne Sneddon, profesora titular en el Departamento de Biología y Ciencias Medioambientales de la Universidad de Gotenburgo en Suecia, con especies como la carpa común y la tilapia del Nilo.

 

     En el caso de moluscos, crustáceos y otros invertebrados tcultivados en granjas para su consumo u otros fines, apenas existe una concienciación sobre su sufrimiento. Ahora empiezan a cambiar las cosas. Así, en Suiza en 2018 se prohibió hervir langostas vivas, obligándo a aturdirlas previamente. En el cangrejo verde europeo (Carcinus maenas), mediante descargas eléctricas o lcon ácido acético, provocaron en los decápodos reacciones consistentes con la idea del dolor, como frotamientos de su cola, respuestas de ansiedad y fisiológicas, todas elas consistentes con el dolor. Un caso especial es el de los pulpos, estudiados por la doctora Robyn J. Crook, perteneciente al departamento de Biología de la Universidad Estatal de San Francisco (EE UU), quien descubrió conductas similares a las descritas anteriormente en los crustáceos. El ácido acético les causaba dolor, y sentían alivio al estar lejos de él.

   Para finalizar, hay que citar un curioso experimento con caracoles. Un  estudio demostró que, al sumergirlos en una solución de etanol al 5 % o en cerveza, se sedaba a los caracoles y evitaba que mostrasen signos de angustia durante el sacrificio.

     Como conclusión, siempre hay que emplear método humanitarios al matar a animales como el aturdimiento rápido, para evitar el dolor y sufrimientos que se les pueda causar.