ONCE BULOS SOBRE LAS VACUNAS

El País, 22 de enero de 2020

 

     hoy, 28 de marzo de 2020 es un día adecuado para comentar algo los 11 bulos que hay sobre las vacunas y que frecuentemente pueden verse por las redes sociales. En concreto los bulos citados son los siguientes:

1. Las vacunas causan autismo.

2. Causan parálisis, problemas en el embarazo, muerte...

3. Solo sirven para enriquecer a las farmacéuticas.

4. Los padres son los únicos que pueden decidir.

5. Los niños reciben muchas más vacunas que antes.

6. Las vacunas contienen elementos dañinos.

7. La ciencia no es precisa.

8. Si las vacunas no son dañinas, ¿por qué hay compensaciones en los tribunales por si fallan?

9. Si las vacunas funcionan, ¿cómo pueden suponer una amenaza los niños no vacunados a los que sí lo están?

10. Las farmacéuticas amenazan a los científicos.

11. Las madres saben lo que es mejor para sus hijos antes que las farmacéuticas corruptas.

      En un estudio que presenta este diario de unas 715 publicaciones patrocinadas en Facebook, sólo un 20% estaban en contra de las vacunas. Hay que decir que para conseguir la aceptación del 80% las farmacéuticas tienen que invertir importantes sumpas en publicidad. ESto indica el grado de desinformación y también desconfianza en las instituciones que crece día a día en nuestra sociedad.

     En el caso concreto de los antivacunos, los argumentos son muy variados, los naturalistas enn grado extremo, los seguidores de una dterminada facción de una religión...

     Empezaremos diciendo que la mayoría de ellos no tienen consistencia para poder ser analizados con seriedad desde un punto de vista científico. En algunos casos sí se puede dar algún ejemplo que es muy clarificador sobre la importancia de las vacunas y que desmonta algunos de los bulos citados. Se trata, por ejemplo, del sarampión, tal y como describió detalladamente el Semanal del diario El País el 28 de marzos de 2019. Los niños que contraen el sarampión por no haber sido vacunados sufren graves daños en su sistema inmune que les exponen a otras infecciones por virus y bacterias. Aquí , aparte de las estadísticas, puede ocasionarse un daño directo que cada padre y cada madre antivacunas infligen a su hijo, aunque no se produzca necesariamente, puesto que al estar la mayoría de la población vacunada, ello dificulta que su niño contraiga el virus. Pero le dejan expuesto a ese trastorno de una forma innecesaria, dañina y ciega.

     Ahora habría que reflexionar si un padre tiene derecho a causar ese perjuicio a su hijo. A este respecto, uno puede también  preguntarse si la oposición de los Testigos de Jehová a que sus hijos reciban trasfusiones cabe en nuestra legislación.

     Resumiendo, yopción de que la vacunación sea obligatoria suscita graves controversias: Una estado dictatorial en temas sanitarios (podemos recordar películas como "Un mundo feliz"), o la potestad absoluta de los padres sobre la salud de su hijo. Un caso extremo es cuando al pertener a una determinada opción religiosa que prohibe recibir transfusiones a su hijo, éste puede morir. Es aquí cuando La religión antivacunas puede estar cruzando ahora esa misma línea de equilibrio actual.

     Aunque la propagación de bulos o fake news  sobre las vacunos no suele funcionar muy bien, hay que aclarar que la protección de los hijos de los antivacunas se ejerce gracias a la mayoría que sí están vacunados. Los responsables de la salud del estado debieran realizar más campañas para informar a la población y evitar las situaciones extremas.